
Desde antes del nacimiento del mismo Hip Hop, el graffiti ya se había posicionado como una forma alternativa de expresión de los jóvenes en el mundo. Alrededor de los 70, ya se hablaba de una movida urbana muy fuerte, que en países como Estados Unidos, pintaban en los metros, en los callejones, en edificios abandonados, en fin. El grafitero o tagger, inició pintando su nombre artístico, su pseudónimo, o como se conoce en el mundo del arte callejero, su Tag. Con letras enredadas, entrecruzadas, la idea era hacer el graffiti de la manera más complicada posible, lo cual generó algún tipo de competencia. La evolución del graffiti, llevo a que después de algunos años no solo se pintaran los tags, sino que se hicieran otros estilos, con dibujos, retratos, letras más grandes, al punto que, hasta el artista conceptual Andy Warhol, se enredó con Fab 5 Fredy en una de sus propuestas de graffiti, mezclándolas con las famosas latas de arveja. Hoy en día, el graffiti ha evolucionado de forma impresionante, las letras y estilos son tan variadas como la inmensa cantidad de grafiteros alrededor del mundo. En Europa, está el movimiento más fuerte a partir de una movida muy actual llamada “Stencil art”, además del ya tradicional grafiti arte callejero que ha adquirido múltiples formas de representación. En Suramérica hay también un movimiento fuerte, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Brasil y por supuesto Colombia, que encabeza esta expresión de arte urbano en sus múltiples y variadas representaciones. En las calles colombianas, bogotanas específicamente (debo decir que no es por regionalismo, más bien por desconocimiento) se puede apreciar este arte. Por toda la carrera 30, en la autopista norte con calle 100, en las laberínticas calles del centro, en el sur, en fin, en los cuatro puntos cardinales se pueden apreciar estas bellas expresiones de arte callejero. El grafiti que observan fue diseñado en su maqueta básica en papel a blanco y negro por Cerbero Nativo, su servidor y administrador de este blog, por allá en el año 2000, y trabajado en un diseño más complejo, con colores, y herramientas cibernéticas por Dayssi Linares a.k.a Maldito Duende, artista y diseñadora gráfica radicada en Miami.

